blog.61 // El ciclo que me enseñó a emprender

Inicios de 2024. Quedé con una compañera de trabajo para tomar un café en la terraza de Punta del Cielo. Me pidió que le platicara un consejo: cómo habíamos implementado OKRs en mi equipo anterior, y cómo ese simple cambio de método nos había ayudado a trabajar con más claridad y mejores resultados.

Hablamos casi dos horas. Al cerrar la plática, ella me dijo algo que no esperaba:

"Qué buen método, Dani. ¿Dónde encuentro más info?"

Esa pregunta fue la chispa. Yo solo llevaba mi libreta, que no tenía "más info", así que en el momento me puse a buscar mis referencias. Y de ahí salió la primera idea: ¿qué pasa si seguimos tomando un café cada tanto para darle continuidad a esto? ¿Y si ponemos estos aprendizajes en algún lado, para que estén a la mano de quien los necesite?

Así nació un blog. Pero más importante que el blog en sí, nació una costumbre: seguir teniendo esas conversaciones. Hablar con líderes de empresas mexicanas sobre lo que les pesa en el día a día, entender qué es relevante para equipos pequeños, cómo se ve la cultura cuando no hay departamento de RH ni presupuesto para consultoría. Cada café abría una pregunta nueva, y cada pregunta nueva se volvía contenido, aprendizaje, una conversación más enriquecedora que la anterior.


De una idea a algo que se construye con otra persona

Meses después, al cierre de ese mismo año, me tomé un café con Leonardo, cofundador de Amiko Espacios. Por su interés en mejorar su empresa platicamos de todo esto, los métodos, el blog, las conversaciones y en algún punto le solté:

"Oye, quiero iniciar un podcast con todo esto que estamos platicando: El chico corpo y el chico pyme hablando de negocios, de por qué hacemos lo que hacemos, y de la vida. ¿Te avientas el primer capítulo conmigo?""Claro que sí." fue su respuesta 

Esa conversación cambió el rumbo. Pasamos del café a la colaboración: de una idea que vivía solo en mi cabeza a algo que se empezaba a construir con otra persona, con otra perspectiva, con otro nivel de compromiso. Me enamoré de esa parte del proceso: crear algo nuevo, emprender de verdad. Y con eso vino la siguiente pregunta obvia: ¿dónde encuentro más de esto? ¿Dónde está esa comunidad?


De los eventos a la tracción

Empecé a entrar a eventos de networking. No tenía un pitch elaborado, tenía dos líneas:

"Tengo un podcast donde hablamos de propósito, negocio y la vida. Ahora trabajamos con coaching, ayudando a que las personas sean mejores personas, para que en consecuencia sean mejores en su negocio."

Esas dos líneas me abrieron otro mundo. En esos eventos conocí gente con impulso real, no solo curiosidad, sino ganas de construir. Ahí encontré mentores. Encontré con quién colaborar. Y pasé de simplemente asistir a eventos, a tener con quién dar tracción real a un modelo de negocio que empezaba a ser escalable.

Y en cada paso del camino, desde el primer café hasta la mentoría, hubo una constante: comunicar. A través del podcast, de pláticas grabadas en el estudio, de redes sociales. Cada conversación que tenía puertas adentro, la sacaba hacia afuera. Eso traía feedback. El feedback traía mejoras. Y las mejoras abrían el siguiente café, el siguiente evento, la siguiente colaboración.

No hice este ciclo una sola vez. Lo repetí en cada proyecto, en cada etapa, en cada idea nueva que quise sacar adelante. Y cada vez que lo repetía, crecía un poco más rápido, un poco más claro, un poco más lejos.


El ciclo, nombrado

Con el tiempo entendí que no era suerte ni una serie de coincidencias afortunadas. Era un patrón. Uno que se repite, sin importar si la idea es un blog, un podcast, una metodología de coaching, o, como terminó pasando, un espacio físico para que otros emprendedores vivan lo mismo que yo viví.

El ciclo se ve así:

1. Café — una conversación informal donde pitcheas la idea por primera vez. Sin deck, sin presión, solo dos personas y una taza de café. Aquí la idea recibe su primer filtro de realidad: ¿a alguien más le importa esto?

2. Colaborar — la idea deja de ser solo tuya. Alguien se suma, le pone su perspectiva, su tiempo, su talento. Es el momento donde una idea empieza a convertirse en algo que existe fuera de tu cabeza.

3. Eventos y talleres — te expones a gente fuera de tu burbuja. Encuentras perspectivas que no tenías, formas de hacer las cosas que no habías considerado, y — casi sin buscarlo — encuentras a tu próxima colaboración.

4. Mentoría — alguien que ya recorrió ese camino te ayuda a aterrizar el concepto, a darle forma a un MVP, a evitar los errores que ya cometieron por ti. Es el paso que acelera todo lo demás.

5. Comunicar — sacas la idea al mundo. Redes, contenido, conversaciones públicas. Aquí no termina el ciclo: aquí recibes el feedback que te lleva de vuelta al primer paso, con una idea más afilada que antes.

Café. Colaborar. Eventos. Mentoría. Comunicar. Y de nuevo al café — pero ya no con la misma idea de antes, sino con una versión mejor de ella.


Por qué construí Workbliss

Durante años viví este ciclo disperso. El café era en Punta del Cielo. La colaboración nacía donde fuera que coincidiera con la persona correcta. Los eventos eran en espacios prestados o salones de coworking ajenos. Los mentores los encontraba por azar, en una plática que se alargaba más de lo esperado. Y comunicar significaba grabar episodios de podcast en una esquina improvisada de mi casa, con la iluminación que hubiera ese día.

Funcionaba. Pero funcionaba a pesar del esfuerzo extra que tomaba sostenerlo, no gracias a que hubiera un lugar pensado para que ese ciclo viviera completo.

Esa fue la pregunta que le dio forma a Workbliss: ¿qué pasaría si todo este ciclo pudiera vivir en un solo lugar? No como una casualidad feliz, sino como diseño intencional.

Por eso Workbliss se construye sobre cuatro pilares, y cada uno de ellos resuelve una parte específica del ciclo que acabo de contarte:

  • Café & Coworking — el espacio para el primer pitch, y para el trabajo diario que sigue después de esa primera conversación.

  • Comunidad & Eventos — el lugar donde colaboras, donde asistes a talleres, donde conoces gente con impulso real.

  • Acompañamiento Estratégico — los mentores que te ayudan a aterrizar el concepto o el MVP, sin tener que esperar a tropezarte con ellos por azar.

  • Estudio Creativo — el espacio para comunicar lo que estás construyendo, con el equipo y las herramientas para hacerlo bien.

No inventé el ciclo. Lo viví, lo repetí, y ahora estoy construyendo el lugar donde cualquier persona con una idea pueda vivirlo sin tener que reconstruirlo desde cero cada vez, como yo tuve que hacerlo.

Ven a vivirlo, no solo a leerlo

Esta semana hacemos público el concepto del HUB, y queremos que lo conozcas de la forma más honesta posible: viviéndolo, no solo leyendo sobre él.

El HUB está abierto de lunes a viernes, de 8am a 5pm, para que vengas a conocer el espacio sin ningún compromiso. O si ya quieres vivir un día completo de trabajo con intención, tenemos un day pass a precio especial que incluye tu primer café de barra.

Si tienes una idea dando vueltas — apenas una chispa, como la mía en esa terraza a inicios de 2024 — ven a tomarte un café con nosotros. Así empezó todo.


Workbliss HUB · trabajar con intención · 2 Poniente 301, San Andrés Cholula, Puebla · @workbliss_hub

Dani

Fundador de workbliss.org, aprendiendo y emprendiendo en el camino hacia su propio workbliss con la visión de crear una comunidad que acompañe este proceso.

http://workbliss.org/dani
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