blog.39 // El algoritmo más humano: La curiosidad como brújula en tiempos de IA
¿Alguna vez te has encontrado con esa sensación de vacío en el estómago al concluir el día? Seguramente te ha pasado: termina la jornada, el silencio se apodera de la oficina o el taller, tu equipo ya se ha ido y te quedas un momento mirando la pantalla o el escritorio. Te asalta una duda sobre esa conversación difícil que tuviste con tu mano derecha, o sobre si la nueva estrategia para atraer clientes realmente va por buen camino. En ese instante, retornas al pensamiento conocido de que nadie te dio un manual para liderar personas. A menudo, el fundador se convierte en líder por necesidad, no por entrenamiento previo. Has construido tu camino a base de intuición, coraje y mucho ensayo y error, cargando con el peso de los costos que las situaciones que concluyeron de manera distinta a lo esperado a veces implican.
Es un escenario cotidiano en todas las organizaciones. El aprendizaje real ocurre en el día a día de la operación, y justo cuando sentíamos que íbamos asimilando el ritmo en el arte de gestionar, aparece en escena la Inteligencia Artificial (IA). Hoy, la tendencia nos empuja a buscar respuestas rápidas en la tecnología antes de pasar por el filtro de nuestra propia reflexión.
Sin embargo, en este nuevo paisaje, la curiosidad se revela como la facultad estratégica más potente que podemos cultivar; es el "puente de mando" desde donde decidimos hacia dónde dirigir nuestra visión en acción.
La curiosidad: El LENTE de la inteligencia 360°
La curiosidad, esa chispa que a menudo asociamos con la infancia, es en realidad la madre de todas las habilidades interpersonales en la madurez organizacional. Es la capacidad de mantener los ojos abiertos y la mente dispuesta antes de dar por sentado que ya conocemos todas las respuestas.
Cuando nos enfrentamos a una fricción, ya sea un proceso que se traba en la operación o un malentendido en el equipo, nuestra primera reacción suele ser la urgencia de arreglar lo que se rompió. ¿Qué pasaría si, en lugar de corregir, primero exploramos? Explorar antes de actuar nos permite descubrir capas de solución que el simple impulso de la urgencia suele pasar por alto. Un líder curioso no se pregunta solo "¿quién se equivocó?", sino "¿qué parte de nuestro sistema permitió que esto sucediera?".
Esta mirada nos permite integrar la IA como una extensión genuina del conocimiento humano. El asombro es la facultad humana que dota de propósito a la inmensa capacidad de procesamiento de los algoritmos. La calidad de lo que la tecnología nos entrega depende enteramente de la profundidad de nuestras preguntas. Una IA sin un humano curioso detrás se asemeja a un piano sin pianista: contiene todas las notas, pero carece de melodía.
El criterio humano ante la marea de datos
Nuestra relación con la tecnología cobra su máximo sentido cuando la vemos como una oportunidad para evolucionar nuestras capacidades humanas. Esta evolución nos obliga a desempolvar valores que a veces el ajetreo diario deja en segundo plano. Al final del día, la curiosidad nos conduce directamente a fortalecer nuestro pensamiento crítico a través de cuatro pilares de carácter:
Sabiduría y Criterio: La curiosidad nos otorga el filtro necesario para distinguir lo que es conocimiento válido de lo que es simplemente "ruido" algorítmico. Es la brújula para decidir qué datos sirven para nuestra realidad específica.
Justicia y Empatía: Interesarnos por la realidad de nuestros colaboradores nos permite actuar con justicia. La curiosidad nos impulsa a entender la historia del otro antes de emitir un juicio.
Templanza: Es la pausa necesaria para observar con calma antes de reaccionar impulsivamente ante la última moda tecnológica o una crisis operativa.
Coraje: Se requiere valor para admitir que el camino no está trazado y para seguir preguntando cuando otros ya se conformaron con la primera respuesta automática.
De la Intención a la Acción: El Hábito de Explorar
Para que la curiosidad pase de ser un concepto a una herramienta de gestión, podemos implementar pequeños rituales de "pensamiento + ejecución" que transformen nuestra operatividad diaria:
La Regla de los Tres "Por qué": Ante el siguiente problema operativo que llegue a tu escritorio, evita dar la instrucción inmediata. Pregunta tres veces "por qué" ocurrió, profundizando en el sistema antes que en la persona. Te sorprenderá lo que descubres en la tercera capa.
Auditoría de Preguntas a la IA: La próxima vez que uses una herramienta de IA, no te quedes con la primera respuesta. Trata a la IA como un socio de lluvia de ideas y pregúntale: "¿Qué perspectivas estoy ignorando en este problema?". Usa su capacidad de procesamiento para desafiar tu propio sesgo.
Caminatas de Escucha Activa: Dedica 15 minutos a la semana a conversar con alguien de un área distinta a la tuya, con el único objetivo de entender qué es lo que más le entusiasma o le frena de su trabajo actual. Sin agenda, solo curiosidad pura.
El Diario de Asombro: Al cerrar tu día, anota una sola cosa que hayas aprendido hoy y que no sabías ayer. Este micro-hábito mantiene el "músculo" de la curiosidad tonificado y listo para la toma de decisiones.
Conclusión: Un diálogo hacia la evolución
La madurez de nuestras organizaciones productivas surge de cómo lo humano dirige lo tecnológico. La Curiosidad es ese puente. Nos permite ver la IA como un aliado que nos libera de las tareas repetitivas para que podamos dedicarnos a lo que realmente importa: conectar con el equipo, entender al cliente y liderar con un propósito claro.
Si cultivamos esta curiosidad con la misma disciplina con la que revisamos nuestras finanzas, el camino del liderazgo se vuelve más claro y menos tortuoso. La próxima vez que te sientas frente a un reto desconocido, antes de buscar la respuesta rápida, regálate el espacio para la pregunta profunda. Ahí, en esa inquietud por entender, es donde reside el verdadero futuro de tu empresa.
¿Conversamos?
¿Sientes que el ritmo de la tecnología está dejando atrás la conexión humana en tu equipo? En Workbliss entendemos que las herramientas más potentes son aquellas que potencian la esencia de las personas. Acompañamos a líderes y organizaciones productivas en el desarrollo de estas competencias críticas, facilitando una adopción tecnológica que sea, ante todo, profundamente humana. Si quieres explorar cómo fortalecer la brújula de tu equipo en esta nueva era, estamos aquí para conversar.
Referencias
Lecturas recomendadas:
Grant, A. (2021). Think Again: The Power of Knowing What You Don't Know. Viking. ISBN: 978-1984878106. (Un análisis sobre la importancia de la curiosidad y el replanteamiento en nuestras decisiones).
Leslie, I. (2015). Curious: The Desire to Know and Why Your Future Depends on It. Basic Books. ISBN: 978-0465097623. (Explora cómo la curiosidad es un músculo esencial para mantenerse relevante en la era digital).
Recursos Web:
Greater Good Science Center (UC Berkeley): The Science of Curiosity. (2015, Sep)